
Recuerdo que cuando chico disfrutaba de ir a carnavales, y jugar con bombuchas en la calle, mojando a los transeuntes, algunos se enojaban otros en cambio devolvian sonrisas.
En la cuadra,
disfrutando de la infancia normal de cualquier chico criado en familia disfuncional, criado entonces por abuela separada, y padre sin reconocimiento, debil, fragil,
una bombucha podia ser un atentado a su orden liberal-conservador, ambas dos concepciones nunca incompatibles en nuestra patria argentina
y digo patria con los colores de la tierra, no con los colores de una bandera artificial
y recuerdo nuevamente, vuelvo a esa tierra mojada, a ese sol que la quebraba y los baldes llenos rebosantes, con los globos ahi dentro, esperando el impacto que los liberara de su encierro humedo, y entonces me doy cuenta,
miro a mis hijos, desde mi asiento
desde la punta de la mesa
desde el vaso de refresco transpirado
y una bombucha me impacta en el pecho.

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